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Full text of "Recursos para la Escuela Sabatica (2do. Trimestre 2008)"

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Iglesia Joven de la Univ. Adventista de San Pablo 

COMENTARIO DE LA LECCIÓN 



Lección 5 

(3 de Mayo de 2008) 

La maravilla de sus obras 



Denis Konrado Fehiauer 



Según un Diccionario Bíblico, milagro es "hecho o acontecimiento fuera de io común, 
que Dios reaiiza para confirmar su poder, su amor y su mensaje". Por el hecho de ser 
algo sobrenatural, el milagro por sí mismo ya suscita dudas. Así, el creer es una elec- 
ción que se basa en un conjunto de evidencias, no de pruebas. A pesar de que Cristo 
tiene el control sobre la enfermedad y los elementos de la naturaleza, el corazón 
humano puede escapar de su dominio. Es decir que somos los únicos, en toda la 
Creación, con el potencial para desobedecer, rechazar, y hasta enfrentar a Dios. En 
ese sentido, nuestra rebeldía puede ser más fuerte que la fuerza del viento o del mar, 
y más devastadora que la más temible lepra. 

A pesar del escepticismo de algunos, creo que a la mayoría de la gente le gustaría ver, 
por lo menos, un milagro durante su vida. Elena G. de White, dirigiendo su mirada 
hacia los momentos finales de la historia del gran conflicto, menciona al pueblo de Dios 
realizando hazañas semejantes a aquellas que se vieron en los tiempos del Nuevo 
Testamento: 

"En visiones de noche pasó delante de mí un gran movimiento de reforma en el 
seno del pueblo de Dios. Muchos alababan a Dios. Los enfermos eran sanados y 
se efectuaban otros milagros. Se advertía un espíritu de oración como lo hubo 
antes del gran día de Pentecostés" [Joyas de los Testimonios, tomo 3, p. 345]. 

Algunas denominaciones cristianas buscan, insistentemente, reproducir las obras ma- 
ravillosas de Cristo y sus apóstoles. La intención de esta gente sería la de probar que 
encarnan la versión moderna de la iglesia del Nuevo Testamento. No obstante, debe- 
mos tener cuidado. Hay declaraciones en los escritos de la Hna. White que parecen 
aportar una orientación más equilibrada con respecto a este tema: 

"La forma como Cristo obró consistió en predicar la Palabra y en aliviar los sufri- 
mientos mediante obras milagrosas de curación. Pero se me ha dicho que hoy no 
podemos obrar en la misma forma, porque Satanás ejercerá su poder realizando 
milagros. Los siervos de Dios de hoy no podrán obrar mediante milagros, porque 
se realizarán obras espurias de curación que se harán pasar por divinas" [Even- 
tos de ios últimos días, p. 173]. 



"Por esta razón el Señor ha designado un método mediante el cual su pueblo de- 
be llevar a cabo la obra del sanamiento físico, combinándolo con la enseñanza 
de la Palabra. Deben establecerse sanatorios, y con estas instituciones deben re- 
lacionarse obreros capaces de llevar a cabo una gran obra médico-misionera ge- 
nuina. Asi se rodeará con una influencia protectora a aquellos que acudan a los 
sanatorios en busca de tratamiento. Esta es la provisión que el Señor ha hecho, 
por la cual la obra misionera médica de carácter evangélico ha de realizarse para 
favorecer a muchas almas" [Mensajes selectos, tomo 2, p. 62] 

Notemos que los métodos han cambiado. Ante la estrategia del diablo (clonar los mila- 
gros divinos), el pueblo de Dios debe ofrecer la sanidad del cuerpo a través de la obra 
médico-misionera. Todavía se enfatiza el conocimiento y la enseñanza de la Palabra. 
Los párrafos siguientes enfatizan que, ante las increíbles manifestaciones sobrenatura- 
les que se verán, una relación estrecha con la Biblia será nuestra única seguridad: 

"Es imposible dar una idea de la experiencia del pueblo de Dios que estará vivo 
en la tierra cuando se unan las angustias del pasado con la gloria celestial. Ca- 
minarán en medio de la luz que procede del trono de Dios. Por medio de los 
ángeles, habrá comunicación constante entre el cielo y la tierra. Y Satanás, ro- 
deado de ángeles malos, pretenderá ser Dios, obrará toda clase de milagros para 
engañar si fuera posible aún a los escogidos. El pueblo de Dios no encontrará 
seguridad en los milagros, porque Satanás puede falsificar cualquier milagro que 
se logre hacer. El probado pueblo de Dios encontrará su seguridad y su poder en 
la señal mencionada en Éxodo 31:12-18. Deben ponerse de parte de la Palabra 
de vida, es a saber, de un 'Escrito está'. Es el único fundamento sobre el cual 
puede estar seguro. Los que hayan violado su pacto con el Señor se encontrarán 
en aquél día sin esperanza y sin Dios en el mundo" [Cada día con Dios, p 69]. 

"Algunos serán tentados a aceptar estar maravillas como procedentes de Dios. 
Los enfermos serán sanados ante nuestros ojos. Se realizarán milagros ante 
nuestra vista. ¿Estamos preparados para la prueba, cuando sean exhibidas más 
plenamente las maravillas engañosas de Satanás? ¿No serán entrampadas y 
tomadas muchas almas? El error, en sus distintas formas, el alejamiento de los 
claros preceptos y mandamientos de Dios y el prestar oídos a las fábulas, son 
cosas que preparan las mentes para estas maravillas engañosas de Satanás. 
Todos debemos tratar ahora de armarnos para la lucha en la cual deberemos 
empeñarnos pronto. La fe en la Palabra de Dios, estudiada con oración y aplica- 
da prácticamente, será nuestro escudo contra el poder de Satanás, y nos hará 
salir vencedores mediante la sangre de Cristo" [Mensajes para los jóvenes, p. 
59]. 

Todo esto quiere decir que, aunque el pueblo de Dios estará habilitado para obrar mi- 
lagros, Elena de White enfatiza en sus escritos que los agentes de Satanás los lle- 
varán a cabo en mayor intensidad. Así, practicar las enseñanzas del Nuevo Testamen- 
to es más importante que intentar reproducir los milagros allí relatados. Eso parece es- 
tar de acuerdo con las palabras de Mateo 7:21-23: 



"No todo el que me dice; 'Señor, Señor' entrará en el reino de los cielos, sino el 
que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. En aquél día muchos 
me dirán: 'Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu Nombre, y en tu Nombre echa- 
mos demonios, y en tu Nombre hicimos muchos milagros?'. Entonces les diré: 
'¡Nunca os conocí! ¡Apartaos de mí, obradores de maldad!'". 

La Biblia promete un Nuevo Cielo y una Nueva Tierra. El reino de Dios se manifestó a 
los hombres en los días de Cristo. Pero su objetivo último es la redención definitiva del 
ser humano. Sus obras milagrosas eran apenas "la punta del Iceberg'. Hay mucho 
más. La compasión divina puede ser vista en los actos milagrosos de Jesús, haya ocu- 
rrido éstos en los tiempos bíblicos o en los días modernos. 

Sin embargo, la concesión de la eternidad será un acto de amor sin precedentes en la 
historia humana. Aquellos que fueron resucitados o sanados en los días bíblicos fue- 
ron alcanzados por la muerte. Pero eso nunca más sucederá cuando el Cielo Nuevo y 
la Tierra Nueva sean instaurados. La angustia a causa de nuestra finitud es tan anti- 
gua como el ser humano. Los filósofos, los pensadores y los religiosos han intentado 
responder de variadas maneras con respecto al interrogante surgido acerca del origen, 
el fin y el sentido de la vida. Pero la promesa para aquél que cree es: 

"Entonces vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera 
tierra habían desaparecido, y el mar ya no existía más. Y yo, Juan, vi la santa 
ciudad, la Nueva Jerusalén, que descendía del cielo de Dios, engalanada como 
una novia para su esposo. Y oí una gran voz del cielo que decía: 'Ahora, la mo- 
rada de Dios está con los hombres, y Él habitará con ellos. Ellos serán su pueblo. 
Y Dios mismo estará con ellos, y será su Dios. Y Dios enjugará toda lágrima de 
los ojos de ellos. Y no habrá más muerte, ni llanto, ni clamor, ni dolor, porque las 
primeras cosas pasaron" (Apocalipsis 21:1-4). 

Si tú miras en derredor, verás que la inauguración de la eternidad no está lejos. Para 
terminar, relaciono dos pasajes que arrojan luz sobre los días en los que estamos vi- 
viendo. Lee, medita, ora con respecto a ellos. No permitas que las señales de la pronta 
venida del Reino de Dios te pasen desapercibidas. 

"En los días de Noé, la abrumadora mayoría se oponía a la verdad y estaba 
prendada de una trama de falsedades. La tierra estaba llena de violencia. Gue- 
rra, crimen, asesinato, estaban a la orden del día. Asi también será antes de la 
segunda venida de Cristo" [Eventos de los últimos días, p. 23]. 

"Dios concede a los hombres un tiempo de gracia; pero existe un punto más allá 
del cual se agota la paciencia divina y se han de manifestar con seguridad los 
juicios de Dios. El Señor soporta durante mucho tiempo a los hombres y las ciu- 
dades, enviando misericordiosamente amonestaciones para salvarlos de la ira 
divina; pero llegará el momento en que ya no se oirán las súplicas de misericor- 
dia, y el elemento rebelde que continúe rechazando la luz de la verdad quedará 
raído, por efecto de la misericordia hacia él mismo y hacia aquellos que podrían, 
si no fuese así, sentir la influencia de su ejemplo. Está muy cerca el momento en 



que habrá en el mundo una tristeza que ningún bálsamo humano podrá disipar. 
Se está retirando el Espíritu de Dios. Se siguen unos a otros en rápida sucesión 
los desastres por mar y por tierra. ¡Con cuánta frecuencia oímos hablar de terre- 
motos y ciclones, así como de la destrucción producida por incendios e inunda- 
ciones, con gran pérdida de vidas y propiedades! Aparentemente, estas calami- 
dades son estallidos caprichosos de las fuerzas desorganizadas y desordenadas 
de la naturaleza, completamente fuera del dominio humano; pero en todas ellas 
puede leerse el propósito de Dios. Se cuentan entre los instrumentos por medio 
de los cuales Él procura despertar en hombres y mujeres un sentido del peligro 
que corren" [Profetas y reyes , pp. 206, 207] 

Denis Konrado Fehiauer 
Pastoral Universitaria Universidad Adv. de San Pablo 

Traducción: Rolando D. Chuquimia 
© RECURSOS ESCUELA SABÁTICA 



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